Trabajar desde casa: la difícil tarea de crear rutinas

Trabajar desde casa.

Las primeras veces nunca son fáciles y menos si nos acabamos de embarcar en un nuevo proyecto. Hace poco os contábamos por dónde empezar si vas a trabajar desde casa y recalcábamos la importancia de la planificación.

Pero en toda base y fuente de sabiduría se centra la misma: la rutina. En Aticco queremos ayudarte a encontrar esa organización en vuestras rutinas pues, trabajar desde casa no es faena cómoda si no aprendemos a distribuirnos mejor las diferentes labores.

El ambiente.

Comenzamos por algo sencillo. Si vas a trabajar desde casa tendrás un espacio adaptado para ello; una mesa, un escritorio, otra habitación… Pero estás en casa y fijo que hay algo de lo que no te desprendes: el móvil.

Tu primera rutina va a ser la siguiente, todos los días cuando te sientes o entres en esa habitación, vas a dejar el móvil fuera. Seguro que tienes uno para el trabajo o un teléfono fijo donde los clientes puedan contactar contigo; tu móvil privado donde tus amigos te escriben WhatsApps a todas horas no es algo que debas tener contigo.

Por otro lado, está demostrado que un ambiente positivo se convierte en un ambiente productivo. A nosotros nos encanta trabajar con hilo musical y una de las ventajas de trabajar desde casa en lo que al ambiente se refiere es que el DJ eres tú.

El horario.

Por norma general, todos estamos acostumbrados a trabajar 8 horas seguidas en una oficina. Ahora que tienes la opción de trabajar desde casa puede que justamente eso sea lo que menos te apetezca. Así que te vamos a proponer algo infalible para decidir qué horas vas a hacerlo. Y es que por ejemplo, igual quieres librar los viernes por la tarde porque quedas con tus amigos o los miércoles entrar más tarde porque llevas tus niños al cole.

Nuestra idea es la siguiente: haz pruebas. Así, como suena. El único modo de saber si algo nos agrada, si algo realmente se compagina con nuestras necesidades es probar si funciona. Puede que creas que vas a rendir más si te levantas a las 7 pero resulta que madrugar no es lo tuyo. Se trata de que tú mismo valores qué necesidades tienes para trabajar desde casa y en base a ello, te vayas adaptando.

La cuestión es marcar unos parámetros que estés dispuesto a seguir cuando decidas cuál es tu mejor horario. Al fin y al cabo, no te hacen falta 8 horas al día para rendir como 8 horas, ¿verdad?.

Trabajar desde casa.

Los descansos.

Trabajar desde casa tantas horas seguidas sin parar puede ser un desgaste personal que solo se resuelva reduciendo tu productividad. Esto es como conducir, acuérdate de realizar una parada técnica por el camino.

Ahora bien, estamos en casa. Nuestro consejo es que tus descansos también cumplan un horario, simplemente por un hecho: la distracción. Cuando estamos en casa conseguimos abstraernos con todo, hasta con las tareas del hogar que íbamos retrasando lentamente.

Como ves, trabajar desde casa tiene más aspectos complicados de lo que a priori puede parecer. Pero también tiene cosas muy positivas como la disminución del estrés. No tenemos que levantarnos a una hora con la que estemos descontentos, no tenemos que coger un metro o autobús corriendo, no tenemos atascos de dos horas para llegar al centro ni tenemos que levantarnos justo dos horas antes para llegar a la oficina a tiempo. Trabajar desde casa no puede ofrecerte más flexibilidad de tiempos; aprendamos a utilizar estas ventajas a nuestro favor.

La rutina pura.

Una buena rutina puede llegar a aumentar nuestra productividad al trabajar desde casa hasta puntos desconocidos. Tú, como persona adulta y trabajadora, tienes pleno conocimiento sobre qué tareas tienes que llevar a cabo; es por ello que tú serás tu mejor organizador. Pero veamos qué clase de días existen en nuestra agenda.

  1. El día de auge

Dependiendo de cuál sea tu sector y de cómo estés trabajando, puede que un lunes sea el día en el que más tiempo pierdes enviando y recibiendo emails. Por ello, nunca te marques ese lunes como término de un proyecto, pues es justamente cuando más tiempo vas a necesitar; trabajar desde casa no te ahorra los hilos de un email con el cliente de turno.

  1. El día de la perdición.

Los viernes son nuestra perdición. Id asumiendo por encima de todo que los viernes son el día en qué más libres queremos ser en nuestra vida, que estamos pensando en irnos de cañas con nuestros amigos antes que trabajar desde casa… ¡asumámoslo!. La motivación es clave en nuestra rutina en búsqueda de la productividad. Marcarnos un viernes libre, ni es pecado ni hace daño.

Puede que tú no tengas un lunes o un viernes como el citado, pero seguro que al leerlo tu subconsciente ha identificado qué día de tu semana se parece más a ese. Simplemente, aplícalo.

  1. El día siguiente.

Cada día, sea lunes o miércoles, debes sentarte a tu mesa para trabajar desde casa sabiendo qué tareas debes realizar. A lo largo de ese mismo día puede que surjan diferentes labores que irás añadiendo a esa lista de tareas pero recuerda, todo debe tener etiquetas: importante, urgente, en proceso, finalizado…

Trabajar desde casa está lleno de ventajas, no te quedes con la idea de las obligaciones. Los alicientes de las rutinas son muy positivos si aprendemos a desarrollarlos y sacarle el mejor partido a nuestra productividad. ¡A por ello!

Trabajar desde casa: la difícil tarea de crear rutinas

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